miércoles, 29 de julio de 2015

Libros infantiles, ¿para adultos?

"No hay siete maravillas del mundo a los ojos de un niño. Hay siete millones de maravillas." 
-Walt Streightiff

Secret Garden- Johanna Basford
La distancia intergeneracional tan presente en nuestra sociedad actual parece exacerbar la sensación temporal entre nuestra infancia (padres/madres, maestros y adultos en general) y la de los niños y jóvenes actuales, como si entre ellas distaran siglos más que decenios. A menudo esto trae consigo la nostalgia de la infancia que poco a poco se sublima en nuevas formas de creación en el mundo adulto.

Hemos hablado anteriormente acerca de los cuentos de hadas y sus beneficios en la educación emocional de los niños, sin embargo, la literatura infantil se revela día a día como un mundo que no es exclusivo para niños. Cada vez más adultos se asoman al mundo de la literatura infantil, atraídos por sus contenidos, ilustraciones y por la belleza que encierran al momento de retratar el mundo en el que vivimos y nuestro propio mundo emocional. Los personajes en esta no dejan de invitarnos a reflexionar sobre nuestro propio contexto sin renunciar a la diversión.

Las ilustraciones en muchos de los libros de literatura infantil, hoy más que nunca, se han volcado en un movimiento expresivo y artístico que merece ser admirado tanto por niños como por adultos. Las ilustraciones, cada vez más sensibles al mundo emocional, animan al acercamiento al cuento infantil desde un mundo, a su vez, nada infantil, cargado de dobles mensajes y reflexiones.

La expresión artística siempre ha sido insignia de la creatividad y la emoción, y esto también se refleja en el boom editorial actual de los libros de colorear para adultos. Es posible entender la magnitud de este fenómeno al constatar las listas de ventas de portales como Amazon a nivel mundial. El efecto antiestresante y equilibrador de la actividad cerebral hacen de esta actividad un pasatiempo idóneo que actualmente se está rescatando del mundo infantil.

Este año se conmemora el 150 aniversario de la publicación de Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carrol, cuento infantil que ha traspasado barreras. La celebración se ha extendido por todo el mundo y a todas las edades, salpicando de aquella intención del autor de “formar a los niños en el arte y la creatividad”. El cuento infantil proporciona también al adulto ese equilibrio descansado entre arte y creatividad, sin renunciar a la reflexión, crítica y evocación de la actividad literaria.

El árbol rojo- Shaun Tan
Las palabras del ilustrador y escritor australiano, Shaun Tan, a propósito de su libro “para niños” Reglas para el verano, son un buen reflejo de la experiencia del adulto frente al mundo de la literatura infantil:

“Una cosa que me gusta de los libros ilustrados, es la sensación de tiempo colapsada que a veces se produce cuando el pasado, el presente y el futuro se unen. Pensándolo bien, no es solo una «historia» sobre la infancia (…) sino algo más parecido a un ensueño acerca de los éxitos y fracasos en un sentido más amplio que se experimentan al tratar de entender nuestras relaciones con otros seres humanos”.

Para aquellos adultos que les es difícil el acercamiento a la literatura, los cuentos y libros infantiles proporcionan un maravilloso espacio que facilita ese acercamiento. Muchas de estas obras nos transportan a mundos desconocidos pero a la vez familiares, en donde la carga simbólica resulta evocadora e inspiradora. Muchos otros nos retrotraen a paisajes y recuerdos, nos permiten las dobles lecturas y reflexiones filosóficas, así como espacios de emotividad. Muchas de sus metáforas nos ayudan a entender e identificar sentimientos, así como a acercarnos a pequeños mensajes de esperanza u optimismo que quedan nublados por la vida adulta cotidiana.

Como decía José Saramago en La flor más grande del mundo:

“¿Y si las historias para niños
Fueran de lectura obligatoria para los adultos?
¿Seríamos realmente capaces de aprender
lo que, desde hace tanto tiempo, venimos enseñando?”