lunes, 16 de febrero de 2015

El efecto de la comunicación en el cerebro femenino


Fotografía: Archie Campbell
Hace unos días un cliente nos comentó sus inquietudes con respecto a las reacciones que tenía su hija de 14 años cuando la castigaban sin móvil o sin salir con sus amigas. Las consideraba desproporcionadas y no entendía el por qué; nos llegó a confiar preocupado que a veces pensaba que estas reacciones parecían como si tuviese el "mono" típico de las adiciones a sustancias.
Si os sentís identificados con este tipo de reacciones, principalmente en vuestras hijas, os tranquilizaremos diciendo que existe una explicación científica y fisiológica a este tipo de comportamiento en adolescentes femeninas cuando se las priva del contacto con sus iguales.
Louann Brizendine, en su libro "El Cerebro Femenino", expone sus conclusiones de manera muy clara. Rescatamos algunos puntos:

Muchas mujeres encuentran alivio biológico en compañía de otra; el lenguaje es el pegamento que conecta a las mujeres entre sí. No es de sorprender, pues, que algunas áreas verbales del cerebro sean mayores en las mujeres que en los hombres ni que éstas, en general, hablen mucho más que ellos. Las cifras cambian pero, como promedio, las chicas pronuncian dos o tres veces más palabras al día que los chicos. Ya sabemos que las niñas hablan antes y que a los veinte meses tienen en su vocabulario el doble o el triple de palabras que los niños. Estos, al final, se igualan en vocabulario pero no en velocidad. Las chicas hablan más deprisa, sobre todo cuando se hallan en un ambiente social.
Incluso entre nuestros parientes primates hay una gran diferencia en la comunicación vocal entre machos y hembras. Las monas Rhesus, por ejemplo, aprenden a vocalizar mucho antes que los machos y usan cada uno de los diecisiete tonos vocales de su especie durante todo el día y siempre para comunicarse entre sí. En cambio, los monos Rhesus machos aprenden sólo de tres a seis tonos y, en cuanto son adultos, dejan pasar días y hasta semanas sin vocalizados en absoluto.
¿Os suena familiar?
Y ¿por qué van las chicas al baño para hablar? ¿Por qué pasan tanto tiempo al teléfono con la puerta cerrada? Es que están intercambiando secretos y cotilleos para crear lazos de amistad e intimidad con sus pares, formando bandas muy unidas con reglas secretas. Hablar, decirse secretos y cotilleos, se convierte en la actividad favorita de las chicas, en sus instrumentos de navegación y en alivio de los altibajos y el estrés de la vida.
Fotografía: Ahmad Zikri Mohammad Zuki
La doctora Brizendine nos presenta un caso concreto:
La madre de Shana se quejaba de que no podía lograr que su hija de quince años se concentrase en el trabajo, ni siquiera en la conversación acerca de la escuela. Tal cosa la podía leer yo en la cara de Shana. Ya ni se hablaba de que se quedara en la mesa durante toda la cena. La muchacha ponía cara de drogada mientras estaba sentada en mi sala de espera, sin dejar de estar pendiente del próximo mensaje de texto que le enviaría su amiga Parker. Las notas de Shana no habían sido brillantes y se estaba convirtiendo en algo así como en un problema de orden en la escuela; por tanto, le prohibieron encontrarse con su amiga. Su madre, Lauren, le había negado también el uso del móvil y del ordenador, pero la reacción de Shana al verse apartada de sus amigas fue tan extremada —chilló, dio portazos y empezó a destrozar su habitación— que Lauren cedió y le permitió veinte minutos diarios de móvil para establecer contactos.
Sin embargo, como no podía hablar en privado, Shana recurrió a los mensajes de texto.
Fotografía: Ramón Menéndez
Existe una razón biológica para esta conducta. Al establecer contacto por medio de la charla se activan los centros del placer en un cerebro femenino/' Todavía se activan más estos centros al compartir secretos que tengan implicaciones románticas y sexuales. No estamos hablando de una reducida cantidad de placer. Ese placer es enorme, es un grandioso flujo de dopamina y oxitocina que constituye el mayor y más voluminoso deleite neurológico que se puede obtener, aparte de un orgasmo. La dopamina es una sustancia neuroquímica que estimula la motivación y los circuitos del placer en el cerebro. En !a pubertad, el estrógeno aumenta la producción de dopamina y oxitocina en las muchachas La oxitocina es una neurohormona que dispara la intimidad y es disparada por ésta.
Cuando el estrógeno se eleva, el cerebro de una adolescente es impulsado a fabricar todavía más oxitocina y reforzar sus lazos sociales. A mitad del ciclo, durante la producción culminante de estrógeno, el nivel de dopamina y oxitocina de la chica está también, probablemente, en su máximo nivel. No solo está en la cumbre su cascada de palabras sino su avidez de intimidad. La intimidad libera más oxitocina, que refuerza el deseo de conectarse y, a! hacerlo, conlleva la sensación de placer y bienestar.
Fotografía: Ramón Menéndez
Tanto la producción de la oxitocina como la de la dopamina están estimuladas por el estrógeno ovárico at comienzo de la pubertad y durante el resto de la vida fértil de una mujer. Esto significa que las adolescentes obtienen incluso más placer al principio de sus contactos y lazos —jugando con el cabello de la otra, cotilleando y yendo de compras juntas— del que lograban antes de la pubertad. Éste es el mismo influjo de dopamina que los adictos a la cocaína o la heroína obtienen cuando se drogan. La combinación de la dopamina y la oxitocina forma la base biológica de este impulso en pos de la intimidad, con su efecto reductor del estrés. Si tu hija adolescente está siempre hablando por teléfono o mandando mensajes a sus amigos, es cosa de muchachas y le ayuda a atravesar cambios sociales estresantes. Pero no debes permitir que sus impulsos dicten tu vida familiar. A Lauren le costó meses de negociaciones conseguir que Shana estuviese sentada durante toda la cena de la familia sin mandar mensajes al mundo entero. Dado que el cerebro de una adolescente se siente tan recompensado por la comunicación, es un hábito difícil de reprimir.
Esperamos que la lectura del artículo os ayude a comprender mejor estos "desconcertantes" comportamientos  de vuestras hijas.


Fuente: El Cerebro Femenino - Louann Brizendine