viernes, 20 de mayo de 2016

Los -sorpresivos- hábitos de los pensadores originales

Sabemos que una de las principales formas de mejorar nuestro mundo actual a la vez que nos adaptamos a este y sus cambios, es fomentar y dar más espacio a la creatividad. Para un gran planificador y previsor como Adam Grant, el poder acercarse a las características de los pensadores originales –al parecer, menos planificadores y previsores- fue un reto del que habló en su seminario TED 2016. Recogemos aquí un resumen de su intervención:



He estado estudiando a las personas que yo llamo “originales”. Las personas originales son personas no-conformistas, que no sólo tienen nuevas ideas sino que además, toman medidas para promoverlas y desarrollarlas. Son personas que se hacen oír. Los “originales” impulsan la creatividad y el cambio en el mundo… y curiosamente, no se parecen en nada a lo que yo me esperaba… Quiero mostraros hoy tres cosas que he aprendido, después de una serie de experimentos, para reconocer a las personas originales y convertirnos en algo un poco más parecidos a ellas.

1) Procrastinar te da el tiempo para considerar ideas divergentes, para pensar de una forma no lineal, para hacer saltos inesperados. Tal como lo planteó Aaron Sorkin, “Tú lo llamas procrastinar, yo lo llamo pensar”. Descubrí a lo largo de mi investigación que muchos de los grandes pensadores y originales de nuestra historia eran “procrastinadores”. Un ejemplo de ello es Martin Luther King Jr. La noche antes del discurso más importante de su vida en Washington, estuvo despierto hasta pasadas las 3 de la madrugada reescribiéndolo. Estuvo sentado en la audiencia esperando su turno para subir al escenario y continuaba garabateando notas y tachando frases. Cuando subió al escenario, dejó de lado el discurso que había preparado y pronunció tres palabras que cambiaron el curso de la historia: “Tengo un sueño”. Eso no estaba en el borrador. Al retrasar la tarea de terminar el discurso hasta el último minuto, se mantuvo abierto a un rango muchísimo más amplio de posibles ideas. Y como el discurso no estaba grabado en piedra, tuvo libertad para improvisar.
Procrastinar es un vicio cuando se trata de la productividad, pero puede ser una virtud para la creatividad. Lo que ves en muchas personas originales es que son rápidas para empezar pero lentas para terminar. Así que la lección que aprendí es que para ser original, no tienes que ser el primero. Sólo tienes que ser diferente y mejor. 

2) En mi investigación, descubrí que otra característica de los originales tiene que ver con la duda y el miedo. Hay dos tipos distintos de duda. Está la “duda acerca de ti mismo” y la “duda acerca de la idea”. El primer tipo de duda es paralizante. Te lleva a congelarte. Pero el segundo tipo, es estimulante. Te motiva a probar, experimentar, refinar. El pensamiento original tiene que ver con ser el tipo de persona que toma la iniciativa de dudar ante lo que ya viene dado y buscar una mejor opción. En cuanto al miedo, las personas originales también lo experimentan. Tienen miedo a fallar pero lo que los diferencia de los demás es que tienen incluso más miedo de no intentarlo. Ellos saben que a largo plazo, el mayor arrepentimiento no son nuestras acciones, sino nuestras inacciones.

3) Por último, está el tema de las “malas ideas”. Muchos no se atreven a exponer una idea nueva dado el juicio que puede despertar en otros. Muchos tienen miedo de ponerse en ridículo, de parecer tontos… pero ¿sabéis qué? Las personas originales tienen muchas “malas ideas”, montones de ellas, de hecho. Si echamos un vistazo a través de distintos campos de investigación, las personas originales más sobresalientes de nuestra historia son aquellas que más han fallado, porque son aquellas que más lo han intentado.

Así que, resumiendo, tengamos en cuenta que: ser rápido para empezar pero lento para terminar puede potenciar tu creatividad, que puedes motivarte a ti mismo dudando de tus ideas y aceptando el miedo de fracasar, y que necesitas un montón de malas ideas para poder conseguir algunas buenas ideas.

Vemos con esto que las personas originales no son tan diferentes del resto de nosotros. Estas sienten miedo y duda. Procrastinan. Tienen malas ideas. Y, algunas veces, no es a pesar de esas cualidades sino gracias a ellas, que tienen éxito. 


Transcripción de TedTalk 2016 Adam Grant: The surprising habits of original thinkers - Traducción y adaptación de Kreadis