lunes, 31 de julio de 2017

Practicando la atención plena en vacaciones


"La plena atención es una forma de querer". D. Goleman
Contamos con pruebas suficientes de que cada vez tenemos menos contacto visual y de que, a medida que pasamos más tiempo mirando una pantalla, tenemos menos tiempo para mirar a la gente a los ojos; incluidas las personas a las que más queremos.
Casi todos nos hemos acostumbrado a conversaciones en las que los dispositivos digitales interrumpen el contacto visual: estamos hablando con un conocido cuya vista está puesta en una pantalla mientras hablamos, una amiga interrumpe la conversación sin levantar los ojos del mensaje que está escribiendo, o uno mismo asiente vagamente a lo que le está contando su hija mientras lee un correo electrónico. Estas actitudes no solo son lo que generaciones anteriores habrían considerado de mala educación, sino que nos están impidiendo conectar de verdad con las personas que nos rodean.
Entre el tiempo que tenemos la vista puesta en el ordenador durante nuestra jornada laboral y el número de veces que miramos nuestros móviles, es evidente que pasamos más tiempo que nunca pegados a una pantalla.
Según varios estudios realizados sobre este tema, una persona, como media, pasa más de cinco horas diarias utilizando dispositivos digitales, aumentando este tiempo cuando en el trabajo se utiliza el ordenador. A esto hay que añadirle las horas dedicadas a ver la TV (3-4 horas de media). Por otra parte, una persona suele comprobar su teléfono móvil una media de 150 veces al día (cada seis minutos y medio).
En un artículo publicado en The Wall Street Journal, "Just Look Me In The Eye Already" (Mírame ya a los ojos) se comentaba el efecto que tiene el uso de la tecnología en nuestro contacto visual y el gran coste que la disminución de ese contacto visual durante las conversaciones puede suponer para nuestras relaciones.
En una conversación normal, se suele establecer contacto visual entre el 30 y el 60% del tiempo, pero la conexión emocional surge cuando se hace contacto visual durante el 60-70%. Es decir, cuanto menos se mira a los ojos, menos se conecta.
El hecho de que cada vez se hagan más cosas simultáneas con los móviles (por ejemplo, mandar correos durante la cena) y el aumento del teletrabajo (en el que la mayoría de las conversaciones se mantienen por teléfono) han generalizado la experiencia de conversar con poco contacto visual.
El contacto visual puede ser especialmente importante en el mundo actual, con su atención constantemente dividida, y transmite el sentimiento de que la persona con la que estamos nos importa. Tomarse ese tiempo extra siempre que sea posible para tener una relación cara a cara puede ser verdaderamente beneficioso.
"No se puede establecer un verdadero contacto con una persona que está distraída", dice Daniel Goleman, quien explica que no mirar a los ojos indica que estamos prestando menos atención a las personas con las que estamos hablando.
La importancia del contacto visual en las relaciones humanas, tanto en el trabajo como en cualquier otra situación, no puede subestimarse. Es "la forma más intensa de comunicación no verbal". Y según un estudio de la Universidad de Miami, más del 43% de la atención que prestamos a alguien va dirigida a sus ojos y ésta desempeña un papel fundamental en el desarrollo de nuestras relaciones emocionales.
No hay nada mejor para hacer ver a otra persona que nos importa realmente que mirarla a los ojos mientras le hablamos. Le deja claro que lo que te está diciendo nos interesa de verdad. Esto es especialmente importante en las interacciones que establecemos con nuestros hijos, y quizás suponga cambiar nuestros hábitos en casa si queremos mejorar la escucha activa con nuestros hijos: cerrar el ordenador, guardar el móvil, interrumpir la lista de cosas por hacer y dedicarles tiempo.
Como dice Goleman, transmitir de esta forma la atención es crucial para desarrollar unas relaciones sólidas, ya sea entre amigos, colegas o padres e hijos.
La disminución de los contactos visuales se ha convertido en materia de preocupación para los padres. A muchos les preocupa estar transmitiendo a sus hijos su propia obsesión de estar manejando dispositivos mientras hablan y no mirar a los ojos.
Las vacaciones pueden ser un buen momento para dejar la tecnología a un lado y comenzar a practicar la escucha activa y el contacto visual.
Artículo de Kreadis con información de

The Huffington Post -  Carolyn Gregoire (2013) - Trad. de Mª L. Rodríguez Tapia